La intervención oportuna de la Policía evitó que un hombre depositara los 38 mil pesos que le exigían presuntos miembros del crimen organizado. Lo amenazaron de muerte y el empresario no dudó en pagar. Los policías hicieron una excelente labor de convencimiento y se quedaron resguardando el local.

Dijo llamarse Joaquín Gutiérrez Sánchez. Tiene su comercio en la 5ª Norte entre 1ª y 2ª Poniente de la capital chiapaneca.

La mañana de ayer recibió una llamada a su teléfono celular. Es de una lada 998, dijo a la Policía.

La voz era amenazante, enérgica. “Se oía ruido de radio”, narró a los oficiales.

Pero no fue él quien llamó al 911, sino un familiar. Joaquín ya había cruzado la calle, decidido a depositar el efectivo requerido. Y el consanguíneo del agraviado, enterado de la situación, pidió ayuda al 911.

Velozmente llegaron varias patrullas de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, así como de la Policía Municipal.

Operativo

Al entrevistarse con el hermano de la víctima, y luego con su padre, estos le indicaron que Joaquín estaba en la tienda de conveniencia, donde también se puede hacer depósitos.

Los policías ingresaron y llegaron a tiempo. Aun no hacía el pago.

Lo convencieron de que no lo hiciera. “Es una extorsión”, le dijeron.

“Pero es que dicen ser del crimen organizado y que me van a matar si no pago. Tengo miedo. Saben todo de mí. Saben que soy peloncito, donde vivo. Me hablaron diciendo todos los movimientos que estoy haciendo y saben que vinieron ustedes. Dicen que al rato llegan a verme. Voy a depositar”, insistía Joaquín.

Los policías le indicaron que así operan ellos, para intimidar. Que en efecto consiguen datos reales, en redes sociales, en directorios.

Pero fue una vecina la que dijo que hace dos días una camioneta negra con vidrios polarizados estuvo estacionada en frente.

Joaquín cree que alguien que llegó al local de comida que tiene, llegó a estudiar todo. “Me dijeron que el 24 cené con mi mamá, que estaba en la esquina. Saben todo”.

Los policías lo calmaron y le dijeron que dejarían una patrulla resguardando el lugar y que harían patrullajes por los alrededores.

Solo así se calmó Joaquín.

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