Carrereando la Chuleta

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Ronay González

GASOLINAZO GROSERO, MANIFESTATES TAMBIÉN

Se supone que a nadie le caen mal los aumentos, la condición es que sean a tu favor, por ejemplo, un aumento de amor, de sueldo no se diga, pero cuando los aumentos son todo lo contrario, por ejemplo el de la carga de trabajo o el de los precios, la situación se convierte en un tremendo dolor de cabeza.

Nos jugaron la cabeza con aquello de que con las reformas energéticas iban a desaparecer los tormentosos gasolinazos, es más se iban a establecer precios mucho más bajos debido a la competencia, no tengo que decirlo qué fue lo que en realidad pasó.

Y por supuesto que la situación no es como para que nos muramos de la risa o le aplaudamos al gobierno federal, al contrario, como ya lo había expresado en columnas anteriores es la oportunidad de saber de qué estamos hechos los mexicanos y de idear la manera en que esto se revierta, se pare o se arregle.

Lo malo es que pareciera que para las soluciones, la imaginación no nos da para mucho, porque en lugar de que iniciara una revolución pensada, efectiva, no, nomás se alborotaron los monstruos de las diez cabezas que habían estado medio atolondrados por las pasadas fiestas decembrinas.

Por cierto, permítame mandarle mis mejores deseos para este nuevo año que empieza y que quisiera fuera diferente en muchos aspectos por lo que va a ser interesante trabajar porque así sea, en realidad nada ganamos imaginando que sí, que vamos a ser millonarios, que nos vamos a dar la gran vida, si no trabajamos para que eso suceda. Le deseo querido lector sobre todo salud, porque cuando uno está sano puede hacer lo que sea.

Quitando la pausa, le comentaba que a los mismos de siempre se les ocurrió hacer lo mismo de siempre, ve lo que le digo, así no vamos a llegar más que a donde mismo, el caso es que estos individuos, que en realidad buscan un pretexto para salir beneficiados, no es que busquen el bien de nadie, volvieron a sacar las pancartas, los garrotes y salieron a cerrar las vías de comunicación.

Insisto, un movimiento bien organizado sería diferente, pero no, unos cuantos bloquearon un par de gasolineras y la Costera, para variar, asfixiando nuevamente el desarrollo económico de la región, sin una real representatividad moral y social.

Entiendan que no se trata de afectar a la sociedad, es al gobierno, que no sé de dónde sacó que así iban a a solventar los déficit económicos que están enfrentando y que en teoría deberían ser resueltos con planeación y estrategia económica. Dejar de despilfarrar el dinero en proyectos sin pies ni cabeza es lo que deberían hacer, bajarle un poco el burocratismo, medir y dar resultados, ser más meticulosos en las estrategias, dejar el populismo y apostarle al verdadero crecimiento del país, pero nada de eso lo hacen.

Credibilidad ya no la tienen, todos lo sabemos, pero con estas medidas absurdas lo único que sucede es que ese mismo gobierno sobre el que vociferan y maldicen, termina supuestamente dialogando con ellos, con acuerdos que tardan años en “resolverse” y en realidad la gran mayoría de las veces todo queda igual que como cuando empezaron, en medio una sociedad que necesita transportarse a otro lugar, o mover sus cosas, productos.

Esta película ya la hemos visto muchas veces y ya va siendo hora de que los partidos, la clase política y los supuestos líderes pongan las reglas del pleito que se traen entre ellos, porque a la sociedad, al grueso de la población, no le interesa lo que piensan porque sólo se benefician ellos.

Imágenes de Emiliano Zapata y ritmos revolucionarios en las redes sociales qué convocan incluso a mentadas de madre, a manifestarse desde la comodidad de un escritorio, no es buscar un cambio, eso es fanfarronería.

Intencionalmente buscando unos líderes para que me dieran su opinión, hubo uno que me dijo: “oye yo sólo estoy reenviando lo que me están mandando, yo no estoy metido en el bloqueo”. Otro me dijo que sí estaba de acuerdo pero que no estaba participando, y un tercero definitivamente me dijo qué pues estaba ocupado y me colgó el teléfono.

Por el lado del gobierno le hablé al Delegado del gobierno, el profesor Lugardo, y éste me dijo que definitivamente creían que ese no era el camino de la solución a los problemas, ni mucho era diálogo, pero que estaban buscando un acercamiento con los que se estaba manifestando para llegar a un arreglo y dejaran libre el paso, en realidad es lo mismo le repetía a todos los medios habidos y por haber.

Alrededor de las 4 de la tarde anunciaron que se van a retirar, luego de hacer lo que le dije que iban a hacer desde un principio: ambas partes “expusieron” sus cosas, sus justificaciones, sus enojos y se levantó el paro, pero adiviné qué mi estimado lector: la gasolina no bajó. Ve como no era esa la intención, así cómo quieren que se les apoye, y de remate se enojan y se vuelven groseros, así las cosas de las sinrazones.

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