PAPA PIDE MEDIDAS PARA EVITAR PEDERASTIA

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El papa Francisco toca su crucifijo mientras lo conducen a través de la multitud durante su audiencia general inaugural, en la Plaza de San Pedro, en el Vaticano, el miércoles 27 de marzo de 2013. Francisco pidió el miércoles que se ponga fin a la violencia y los saqueos relacionados con el golpe de estado del fin de semana en la República Centroafricana, en su primera apelación de ese tipo por la paz desde que se convirtió en papa. (AP foto/Andrew Medichini)

En una carta enviada a todos los obispos del mundo, el papa Francisco pidió “llorar con amargura” por los abusos sexuales contra menores en la Iglesia Católica y urgió a tomar “medidas valientes” para evitar que se repitan.

El texto de la misiva, fechada el pasado 28 de diciembre, Día de los Santos Inocentes, fue dado a conocer ayer lunes por la sala de prensa del Vaticano.

El pontífice se refiere a la niñez en general y dedicó unos párrafos contra la pederastia entre los clérigos.

“Escuchemos el llanto y el gemir de estos niños; escuchemos el llanto y el gemir también de nuestra madre Iglesia, que llora no solo frente al dolor causado en sus hijos más pequeños, sino también porque conoce el pecado de algunos de sus miembros: el sufrimiento, la historia y el dolor de los menores que fueron abusados sexualmente por sacerdotes”, indicó.

Este “pecado nos avergüenza. Personas que tenían a su cargo el cuidado de esos pequeños han destrozado su dignidad. Esto lo lamentamos profundamente y pedimos perdón. Nos unimos al dolor de las víctimas y a su vez lloramos el pecado”, siguió.

Consideró como “pecados” no solo los ataques en sí, sino también otras acciones como la “omisión de asistencia”, el “ocultar y negar” o el “abuso de poder.

Francisco aseguró que la Iglesia también “llora con amargura” esos pecados y pide perdón por ellos.

Al recordar el Día de los Santos Inocentes instó a renovar todo el empeño para que esas “atrocidades” no vuelvan a suceder entre los consagrados.

“Tomemos el coraje necesario para implementar todas las medidas necesarias y proteger en todo la vida de nuestros niños, para que tales crímenes no se repitan más. Asumamos clara y lealmente la consigna ‘tolerancia cero’ en este asunto”, enfatizó.

La carta fue más larga, al inicio de ella el papa Jorge Mario Bergoglio se dirigió a cada obispo recordando la alegría por la fiesta de la Navidad y advirtió que, como pastores, están llamados a hacer crecer esa alegría en el pueblo.

Reconoció que muchas veces los prelados pueden sentirse desilusionados —y no sin razones— con la realidad, con la propia Iglesia e, inclusive, con ellos mismos, sintiendo la tentación de apegarse a una “tristeza dulzona”, pero sin esperanza.

Más adelante sostuvo que la Navidad, “mal que pese”, es acompañada por el gemido de dolor de las madres que lloran las muertes de sus hijos inocentes frente a la ‘tiranía y ansia de poder desenfrenada’” de Herodes, que mandó a matar a todos los bebés para acabar con Jesús.

“Un gemido que hoy también podemos seguir escuchando, que nos llega al alma y que no podemos ni queremos ignorar ni callar. Hoy en nuestros pueblos, lamentablemente, se sigue escuchando el gemido y el llanto de tantas madres, de tantas familias, por la muerte de sus hijos, de sus hijos inocentes”, abundó.

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