Ciro Castillo

Otro pacto: ¿Falta sentido común o sensibilidad?

Cuando uno ve que las autoridades intentan resolver todo por decreto, desde la mesa o con un pacto, cabe la pregunta: ¿es falta de sensibilidad o falta de sentido común?

¿Alguno de los políticos que gobiernan a este país o los que asistieron a la firma del “Acuerdo para el Fortalecimiento Económico y la Protección de la Economía Familiar” se habrá subido alguna vez a un transporte público? Seguramente la respuesta es no y quizá de ahí derive esa insensibilidad ante las muestras de inconformidad legítimas que se han expresado en varias partes del país.

Primero intentan darnos atole con el dedo y luego un mejoralito, como si eso fuera a resolver la difícil situación que ya se les vino encima.

Firmar un pacto o acuerdo no resolverá, como no ha ocurrido antes, un problema de carestía a causa de un descomunal incremento a los precios de los combustibles que son punto de partida para varios otros aspectos sociales: el pasaje, la transportación de alimentos, el costo de las tortillas, además de la adquisición de vehículos nuevos.

A pesar de que la medida lanzada ayer por Los Pinos parece ser un acto de firmeza, en el fondo quizá es otra medida desesperada por hacer creer a la gente que la autoridad está preocupada por el descontento que se ha multiplicado a lo largo del país.

A pesar de que ha habido personas que han aprovechado la confusión para saquear tiendas mediante actos vandálicos que no tienen otro nombre más que robo, la mayoría de las expresiones de molestia son legítimas.

Lo dijimos antes, quizá no es el aumento en sí el que incomoda, el que duele, el que lastima, sino la forma en que fue aplicado: de golpe.

Además, existe la percepción entre la clase popular respecto a que siempre es la clase más desprotegida la que termina absorbiendo los apretones de cinturón, porque eso sí, la clase política no dejará de tener vales de gasolina, de comer en lugares lujosos, de viajar en primera clase, de disponer de vehículos, de aviones, de helicópteros para hacer su tarea.

Firmar un acuerdo como el de ayer, al que por cierto no asistió la Coparmex, quizá para curarse en salud, pues la clase empresarial es la primera en darle la espalda a la población, no acabará con el descontento social que existe.

Basta con leer a qué se compromete el gobierno federal para darse cuenta que todo se quedará nuevamente en un evento más y en un papel cuyas letras las borrará el tiempo:

Impulsar las acciones que permitan mantener la estabilidad de los precios de la canasta básica, así como vigilar y sancionar cualquier abuso en los términos de ley.

Modernizar el transporte público y facilitar la movilidad urbana (promesa vieja).

Mejorar las condiciones de crédito a través de la Banca de Desarrollo.

Emprender las medidas que fomenten la inclusión laboral de los grupos vulnerables (qué).

El gobierno federal se compromete a realizar una campaña de información y facilitación para la entrega de recursos del sistema de ahorro para el retiro a adultos de más de 65 años que no lo hayan recibido y que tengan ese derecho.

Los factores de la producción se comprometen a seguir impulsando la recuperación del poder adquisitivo del salario mínimo.

Reforzar acciones en favor de la libre competencia.

La verdad es que el acuerdo, como hacen suponer estos puntos extraídos textualmente, solamente se quedará en palabras.

INSENSIBILIDAD DEPORTIVA

Ahora que hablamos de insensibilidad de los que tienen las riendas del poder, cabe recordar la actitud de algunos funcionarios locales como el Secretario del Deporte, José Luis Orantes Costanzo.

El domingo se realizó la tradicional carrera del parachico que marca el inicio de la Fiesta de Enero en Chiapa de Corzo, una de las más grandes del país y el mundo.

Tan grande es esta festividad que fue declarada Patrimonio Inmaterial de la Humanidad y atrae a propios y extraños.

A pesar de todos estos calificativos y cualidades de una fiesta que también detona el turismo, el secretario del Deporte no asistió al arranque de la carrera. Quizá Orantes Costanzo estaba de vacaciones o simplemente es otra muestra de que muchas veces falta sensibilidad.

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