Ciro Castillo

¿Resiliencia…? ¿What?

Muchos que han tenido la oportunidad de cursar un posgrado seguramente se toparon en el camino con la palabra resiliencia y comprenden que es una de esos términos que a veces cuesta entender con totalidad.

Igual que muchos que ayer escucharon al presidente Enrique Peña Nieto utilizarla durante un discurso en un evento de protección civil, se habrán preguntado ¿qué…?

La Real Academia de la Lengua Española dice que resiliencia es la “capacidad de adaptación de un ser vivo frente a un agente perturbador o un estado o situación adversos.”

También es “la capacidad de un material, mecanismo o sistema para recuperar su estado inicial cuando ha cesado la perturbación a la que había estado sometido”.

La palabra en sí puede interpretarse de varias maneras; sin embargo, lo que queda claro es que se trata de una palabra rebuscada que no cualquiera puede entender con facilidad.

Es una de esas palabras que cuando uno las utiliza parece como si únicamente quisiera pararse el cuello o provocar que quien la escucha no entienda. Es como si quisiéramos dejar a quien nos escucha con el ¿what? en la boca.

No sabemos si ese fue el objetivo del presidente Enrique Peña Nieto, quien pidió apelar a la resiliencia para enfrentar la situación que vive México, o simplemente le salió una de esas frases domingueras.

Si deporsí, en este momento mucha gente no quiere ni escuchar sus discursos, por qué habría de ponerse a buscar en un diccionario o en el Internet el significado de este término que significa mucho, pero al mismo tiempo, para el grueso de la población puede no significar nada.

Parece, de nuevo, como si la clase política estuviera empeñada en alejarse de la realidad, del día a día que vive la gente.

Es como si a la clase del poder, en este caso al Presidente, le importara poco lo que entienda o lo que no entienda el pueblo, que únicamente sabe cuando le falta dinero en sus bolsillos y cuando no tiene cómo llevar la comida la mesa.

Luego de entregar el Premio Nacional de Protección Civil 2016, hizo votos porque esté presente en todos los sectores de la sociedad un ánimo positivo y constructivo.

“La destrucción, en todas sus expresiones, dificulta nuestro avance, por ello los desafíos siempre deben unirnos y sacar lo mejor de nosotros, proyectar nuestra mejor versión”, dijo, dejando en manos de la gracia divina y los buenos deseos la solución de problemas tan reales como el aumento a las gasolinas que traerán, que ya han traído aumentos en productos de primera necesidad o en el pasaje, por ejemplo.

“Hoy se han acuñado nuevas expresiones como la de la resiliencia, esta palabra que para una gran parte de la población es nueva, es una palabra común y frecuente en distintos foros internacionales que tiene que ver con esa capacidad del ámbito de protección civil”, dijo el mandatario mexicano, quien fue nuevamente criticado por hablarle a la gente con esa terminología en tiempos en los que ni la mejor poesía ni la mejor canción cambiaría en algo el disgusto creciente.

Quizá entonar el Himno Nacional Mexicano y comprometerse con la gente a eliminar temas obvios como la corrupción, la impunidad, el despilfarro del dinero público, insistimos, quizá podría calmar los caldeados ánimos que no han cesado en estos primeros días del año… y no se olvide que los aumentos a las gasolinas apenas comienzan.

Por cierto, y así como para que usted vuelva a decir ¿what?, ayer se informó que la flamante titular de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu), Rosario Robles, entregó este martes al presidente Enrique Peña Nieto la Guía de Resiliencia… ¡ay Dios!

UNA COPARMEX REBELDE

Mientras crecen y crecen las expresiones de inconformidad contra los precios de las gasolinas, la Coparmex planteó otras opciones para mejorar la situación.

Criticó que el acuerdo firmado el lunes por el presidente Enrique Peña Nieto y otros dirigentes empresariales como el del CCE, tiene más tintes políticos que ideas frescas y oportunas.

Al menos por una vez, la clase empresarial, en este caso un sector de la clase empresarial no le sigue el juego al gobernante en turno. Habrá que ver hasta cuándo.

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